
Con solo pensar tu nombre se reza
y cada cuenta sale y se desgrana
en piropos de gracia sevillana,
de alabanza, de amor y de terneza.
Oraciones de fe son cada pieza
que de un mar de ventura siempre emana.
La oración con tu rostro ya se hilvana
y la salve tras contemplarte empieza.
Rosario de cuentas y venturanzas,
Sevilla te nombra con solo verte,
con solo un ruego humilde y necesario.
Y de tus ojos, brillo de esperanzas,
recoge ese rocío y lo convierte
en perlas completando su rosario.