
Bella, cuanto más dolor
haya en tu cara vencida
por la gracia recibida
de las manos del Señor.
Tu rostro es todo un clamor
de hermosura inefable.
Candidez de gracia afable
en tu mirada se nota.
Y tu dulzura derrota
el rencor más deleznable.
Vence la afrenta más vana
y el quebranto más agudo
sin armas y sin escudo
tu Victoria sevillana.
Tu rostro en encanto gana
y ganas a la tristeza.
Pues es tal tu fortaleza
y tan dulce tu semblante
que claudica en el instante
y se rinde a tu belleza.
haya en tu cara vencida
por la gracia recibida
de las manos del Señor.
Tu rostro es todo un clamor
de hermosura inefable.
Candidez de gracia afable
en tu mirada se nota.
Y tu dulzura derrota
el rencor más deleznable.
Vence la afrenta más vana
y el quebranto más agudo
sin armas y sin escudo
tu Victoria sevillana.
Tu rostro en encanto gana
y ganas a la tristeza.
Pues es tal tu fortaleza
y tan dulce tu semblante
que claudica en el instante
y se rinde a tu belleza.