domingo 24 de octubre de 2010

Gloria, gloria ¡macarena!


Que nadie venga y me diga
pues no sirve de consuelo
que solo al subir al Cielo
 toda Gloria se prodiga.
No existe ninguna intriga,
ni un prodigio es necesario
para ver que el Relicario
de Dios mismo está presente
en el rostro sonriente
de la Virgen del Rosario.

Con esa divina Cara,
ni la Altura más celeste,
aunque fuese tierra agreste
a esta Rosa se equipara.
Pareciera que bajara
en un momento de euforia
haciendo más meritoria
esa presencia terrena
pues por gracia macarena
se está con Ella en la Gloria

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