jueves 8 de julio de 2010

La Esperanza de Elena (foto Barchi007 -Flickr.com)



Tu Esperanza mueve todo.

Se agitan hasta las aguas.

Pones todo boca abajo

y tu belleza muy alta.

Abajo, arriba, a los lados

la alegría te acompaña

¡y arriba tu hermoso rostro

que va impregnando prestancia

a cada esquina del barrio

y allá donde haga falta!


Lo pones todo en su sitio,

dejas bien las cosas claras:

tu rostro con la encanto

y la fe con tu Esperanza.


Es sinónimo de gozo

tu luz, tu halo, tu elegancia.

La algarabía de verte

en tu paso se contagia.

Y sin embargo la pena

todavía está en tu cara.

Pero… ¿Cómo es posible?

¿Cuál podría ser la causa,

si por ser tan trianera

nunca te falta de nada;

Si llevas caudal de amores,

si el encanto en ti se espacia,

si eres culmen de hermosura

y además llena de gracia?

¿Por qué ese suspiro entonces

cuando va rozando el alba?


Se entiende con solo verte

que esa pena tan amarga

es debida a que has salido

por unas horas de casa

pues aparte de por tu Hijo

también lloras de nostalgia.


Pero cuando el puente cruces,

para que corto se te haga

el camino hacia Sevilla

y te sientas como en casa,

por Ti, en gozo se hará el llanto

y el silencio se hará palmas;

por Ti la Campana se hará

repique de Santa Ana;

y cada calle, Pureza

y Altozano cada plaza

y entre suspiro y suspiro

Sevilla se hará Triana.


Y al inundarse ese llanto

con el garbo de tu gracia

tras sumergirse en los ojos

de tu profunda mirada,

se convierte el pueblo en río

de piropos y alabanzas,

para desembocar siempre

-por donde quiera que vayas-

como en un caudal bendito

en el mar de tu Esperanza.

2 comentarios:

E. Morillo dijo...

La Esperanza es tantas cosas
que de su caudal me llena
y me arrastra por su río
y descanso en sus veredas.
Lo mismo da que de gloria
o hasta de pasión sea
yo la veo desde San Roque
que llega a la Macarena,
Trinitaria en un colegio
en que Esperanza se estrena,
y me lleva hasta Triana
y el aire de O se me llena
la boca al decir tu nombre
Esperanza de Pureza,
que en sabiéndote bendita
y de casta trianera,
cruzas el puente a Sevilla
y te haces Enfermera
que en San Martín habitas
para aquellos que te rezan
por curarse de sus males
y hasta tus plantas se acercan
a pedirte que los cures
y que fe siempre tengan
para salir de las cuitas
a ti, Divina Enfermera.

trompeta-sangre dijo...

Grandes que soís las dos, y grandísima la Esperanza, enhorabuena a ambas

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